Como diseñador y director creativo, veo la inteligencia artificial como una herramienta que ya está cambiando tareas y conversaciones. Creo que debemos mantenernos actualizados y aprender a usarla con criterio. El miedo, por sí solo, no nos ayuda a entender lo que está pasando.
La herramienta acelera; la pregunta sigue siendo nuestra
Un sistema puede proponer opciones, resumir información o ayudar a empezar un boceto. Pero todavía hace falta decidir qué problema vale la pena resolver, qué tono es adecuado, qué referencias respetar y cuándo una respuesta no tiene sentido para las personas que la van a recibir.
La creatividad no vive únicamente en el software. También está en la observación, la cultura, el contexto y la capacidad de hacer preguntas mejores. Si le pido a una herramienta que resuelva todo sin darle dirección, estoy delegando una decisión que todavía me corresponde.
Actualizarme también es cuidar mi oficio
Aprender una herramienta no me obliga a celebrar cada novedad ni a usarla en todo proyecto. Me permite entender sus posibilidades, detectar límites y conversar con más claridad sobre cómo puede ayudar a un equipo. Ese conocimiento forma parte del oficio, como aprender nuevos formatos o maneras de colaborar.
La IA ya está cambiando el diseño. La pregunta es qué aportamos las personas para que esas herramientas produzcan algo relevante y conectado con una necesidad real.
En este video comparto más ideas sobre creatividad e IA: míralo en YouTube.

