Hoy soy director creativo y esa palabra, director, no significa que tenga todas las respuestas. En mi trabajo acompaño equipos y proyectos desde la estrategia, el contenido y la creatividad. Lo que más me interesa es ayudar a que una idea encuentre una forma que pueda entenderse y ponerse en práctica.
Dirigir también es escuchar
Cuando una idea llega, casi nunca llega sola. Viene mezclada con objetivos, tiempos, dudas y distintas maneras de ver el problema. Mi tarea es encontrar el hilo que conecte esas partes: qué queremos decir, a quién le sirve y qué decisiones harán que el mensaje se sienta coherente.
En Space Agencia Creativa y Atrae participo en proyectos con necesidades distintas. Esa variedad me recuerda que no existe una respuesta visual o verbal que funcione para todo. El criterio creativo consiste también en elegir una herramienta adecuada y explicar por qué esa elección tiene sentido.
Una buena idea necesita dirección
La creatividad no se queda en una ocurrencia. Pasa por conversaciones, pruebas, ajustes y decisiones. A veces el trabajo importante es quitar algo; otras, dar espacio a una propuesta que todavía está buscando forma. Me gusta mantener los pies en la tierra y dejar lugar para probar.
La dirección tampoco debería borrar las voces del equipo. Un proceso claro permite que más personas aporten y que las ideas lleguen a la vida real.
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